Hace una década, el mapa de los estudios en el extranjero era bastante predecible: Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia capturaban la imaginación de la mayoría de los estudiantes. Países como Alemania eran más bien un pensamiento secundario. Pero los estudiantes de hoy no están atados a narrativas históricas y cada vez prefieren más ciudades de clase mundial como Múnich y Berlín.
Este cambio ha sido impulsado por una mezcla de decisiones políticas inteligentes por parte del gobierno alemán, la impecable reputación de las universidades alemanas, un rápido aumento de los programas impartidos en inglés y un notable grado de asequibilidad que los destinos más tradicionales tienen dificultades para igualar.
En resumen: la oleada de estudiantes que optan por universidades alemanas no es una moda. Es el resultado de un diseño de políticas inteligente y de la disposición de los estudiantes internacionales, que siempre han tenido un espíritu pionero, de ampliar su visión sobre lo posible.
Hoy en día, aproximadamente 420.000 estudiantes internacionales estudian en universidades alemanas, un 33% más – en un total de 100.000 estudiantes – desde 2019. Esta cifra ha crecido de forma constante en los últimos seis años, permitiendo a estudiantes extranjeros integrarse en las universidades alemanas a un ritmo sostenible.
Con una población mayor que en un país como el Reino Unido —unos 84 millones de personas frente a los 70 millones del Reino Unido—, Alemania también tiene la capacidad de seguir ampliando su población estudiantil internacional, si así lo desea.
¿Por qué, exactamente, Alemania ha ganado tanto impulso? La asequibilidad, vías claras hacia la residencia permanente, la calidad de vida y la amplia disponibilidad de programas impartidos en inglés han jugado un papel.