Aprender inglés es más que memorizar gramática y ampliar tu vocabulario. Cambia tu forma de pensar. Investigaciones recientes sugieren que aprender inglés puede remodelar tu cerebro, reconfigurar tus hábitos mentales e incluso influir en tu personalidad. Así es como aprender inglés podría beneficiarte.
El cerebro bilingüe está reprogramado para la eficiencia
Tu cerebro no es un órgano estático. Está cambiando constantemente a través de un proceso conocido como neuroplasticidad. Este proceso permite que tu cerebro se reconfigure en respuesta a nuevas experiencias. Al aprender un nuevo idioma, tu cerebro tiene que esforzarse más para gestionar más sistemas lingüísticos, haciéndose más fuerte en el proceso.
Un estudio de Andrea Mechelli et al , utilizando imágenes cerebrales como las resonancias magnéticas, muestra que las personas bilingües presentan una densidad mayor de materia gris en áreas que requieren resolución de problemas, cambio de tareas y concentración. ¿Por qué? Aprender inglés es como un entrenamiento de alta intensidad para la corteza prefrontal.
Pero eso no es todo. Las investigaciones han demostrado que las personas que hablan dos o más idiomas son mejores filtrando distracciones y centrándose en información relevante. Esto se debe a que están constantemente suprimiendo un sistema lingüístico mientras eligen otro.
Aprender inglés abre nuevas perspectivas
El lenguaje y el pensamiento están estrechamente ligados. Cuando hablas un idioma nuevo, no solo dices palabras diferentes, ves las cosas desde un punto de vista completamente distinto.
Por ejemplo, veamos el concepto de tiempo. Los angloparlantes describen el tiempo horizontalmente, el pasado queda atrás y el futuro está por delante. Los hablantes de mandarín, en cambio, usan metáforas verticales y horizontales. Entender ambos idiomas reconfigura cómo organizas y entiendes conceptos como el tiempo, el espacio y las relaciones.
Otro ejemplo es la franqueza. El inglés es un idioma construido sobre la claridad, la acción y la especificidad. Como resultado, el inglés tiene menos formalidades y más énfasis en hacer. Esto puede crear pensamientos más lineales, orientados a objetivos y enfocados en soluciones. Este énfasis puede influir en tu toma de decisiones, incluso si no estás hablando inglés en ese momento.
Los bilingües pueden desarrollar una memoria más fuerte, flexibilidad mental y resiliencia cognitiva
Los estudios demuestran que aprender un segundo idioma puede aumentar significativamente tu rendimiento en tareas basadas en la memoria.
Un metaanálisis exhaustivo de 27 estudios independientes con 2.901 participantes encontró un tamaño de efecto significativo pequeño a medio (0,20) a favor de que los bilingües tengan mayor capacidad de memoria de trabajo que los monolingües. Estos hallazgos sugieren que gestionar dos idiomas en competencia mejora la funcionalidad de la memoria con el tiempo.
Cuando aprendes inglés, no solo memorizas palabras, sino que construyes un cerebro más flexible y adaptable que puede apoyar tu camino durante la universidad y lo que viene después.
Cambio de código: el superpoder secreto de tu cerebro
¿Alguna vez has cambiado de idioma a mitad de frase o a mitad de pensamiento? Entonces has experimentado una habilidad conocida como cambio de código. Aunque esto pueda parecer casual, tu cerebro está realizando un milagro: está evaluando el contexto, recordando vocabulario, gramática y ajustando el tono... en milisegundos.
Al cambiar constantemente entre idiomas, los bilingües pueden mejorar su capacidad para cambiar de tarea, adaptarse al cambio y pensar de forma creativa. En un mundo donde la adaptabilidad es más importante que nunca, un cerebro bilingüe está construido para el éxito.
Ser bilingüe ayuda a la toma de decisiones
Las investigaciones demuestran que los bilingües se ven menos influenciados por el sesgo emocional al pensar en su segunda lengua. Mientras piensan en su segunda lengua, una persona puede crear una distancia psicológica que le permite evaluar las elecciones desde una perspectiva más lógica.
Esto significa que cuando hablas inglés, es menos probable que seas impulsivo. Básicamente creas un colchón entre una acción y tu respuesta. Esto puede ayudarte en todas las áreas de la vida, desde hacer exámenes, negociar un contrato hasta decidir en qué universidad estudiar.
¿Puede el inglés cambiar tu personalidad?
Muchos estudiantes reportan que sienten que su personalidad cambia al hablar en inglés. Algunos afirman sentirse más seguros mientras que otros afirman que su comportamiento es más asertivo. Aunque un cambio de entorno resultará en un cambio de comportamiento, un nuevo idioma también te da permiso para actuar de forma diferente.
El inglés no es solo una habilidad: es una mejora cognitiva
Cuando aprendes inglés, no solo abres oportunidades laborales o posibilidades universitarias. Estás reentrenando tu cerebro para que tenga mejor concentración, memoria, flexibilidad y toma de decisiones.
Como estudiante bilingüe, te das una segunda perspectiva para ver el mundo a través de ella, un nuevo lenguaje para expresarte y nuevas formas de describir tus experiencias.
Aprender inglés no siempre será fácil. Cometerás errores. Te quedarás atascado pensando en una palabra. Te costará seguir el ritmo con el que hablan los locales. Pero cada vez que practicas puedes afinar tus habilidades y tu mente.
Aunque a veces te resulte difícil, estamos aquí para ayudarte. Contamos con una amplia gama de herramientas y recursos para que te sientas más seguro con tu capacidad de inglés.
Puedes consultar nuestras herramientas usando el enlace de abajo.
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